Vuelta a la rutina con baja visión: cómo la tecnología puede ayudar en el día a día
Septiembre es sinónimo de volver. Volver al trabajo, a las clases, a las actividades habituales, a las gestiones pendientes y, en definitiva, a una rutina en la que la visión desempeña un papel fundamental.
Para una persona con baja visión, esta vuelta puede suponer además reencontrarse con algunas dificultades cotidianas: leer documentos, reconocer información a distancia, utilizar pantallas, desplazarse por determinados entornos o realizar tareas que requieren distinguir pequeños detalles.
La buena noticia es que hoy existen soluciones tecnológicas diseñadas para aprovechar al máximo la visión funcional de cada persona y facilitar muchas de estas actividades.
Baja visión: cuando unas gafas convencionales no son suficientes
La baja visión supone una reducción de la capacidad visual que puede dificultar la realización de determinadas actividades cotidianas incluso utilizando la mejor corrección óptica posible.
Patologías como la degeneración macular, el glaucoma o la retinosis pigmentaria, entre otras, pueden afectar de manera muy diferente a la visión de cada persona.
Por eso, hablar de baja visión implica hablar también de personalización. No todas las personas tienen las mismas necesidades ni utilizan su resto visual de la misma manera.
El objetivo no consiste únicamente en «ver más», sino en encontrar recursos que permitan aprovechar mejor la visión disponible y ganar autonomía en situaciones concretas de la vida diaria.
Septiembre: nuevos retos visuales
Durante el verano es habitual cambiar los horarios y reducir algunas de las actividades más exigentes visualmente. Con septiembre regresan muchas de ellas.
Leer correos y documentos, consultar el teléfono, trabajar con el ordenador, identificar información en el entorno, retomar los estudios o desplazarse de nuevo por espacios habituales puede hacer más evidentes determinadas limitaciones visuales.
Es precisamente en estas situaciones donde las ayudas para baja visión pueden marcar una diferencia.
Tecnología adaptada a las necesidades visuales
Las nuevas tecnologías han ampliado enormemente las posibilidades de las ayudas visuales. Sistemas como Retiplus 2R combinan realidad aumentada e inteligencia artificial con diferentes opciones de personalización.
El sistema permite trabajar con imágenes del entorno y textos en tiempo real y adaptar diferentes parámetros según las necesidades visuales del usuario.
Entre sus posibilidades se encuentran el aumento, el contraste, la selección de colores y filtros, así como funciones de inteligencia artificial orientadas al reconocimiento, la mejora del contraste y la lectura.
Además, permite realizar un ajuste de dioptrías de hasta −6,00 D y ofrece la posibilidad de incorporar lentes de prescripción y filtros.
Una ayuda que se adapta a la persona, no al revés
Este es uno de los grandes cambios que aporta la tecnología aplicada a la baja visión como toda la familia Retiplus.
En lugar de ofrecer una única configuración, las diferentes vistas de ayuda pueden personalizarse teniendo en cuenta la condición visual y las necesidades concretas de cada usuario.
Porque una persona puede necesitar especialmente ayuda para leer, mientras que otra puede encontrar mayor dificultad en el reconocimiento de elementos del entorno, el contraste o determinadas distancias.
La tecnología cobra verdadero sentido cuando se adapta a esas necesidades reales.
Más allá de la tecnología: rehabilitación visual personalizada
Una ayuda tecnológica por sí sola no sustituye la valoración y el acompañamiento profesional.
Para obtener el máximo rendimiento de la visión funcional es importante estudiar cada caso, identificar las principales dificultades y establecer qué recursos pueden resultar más adecuados.
La rehabilitación visual personalizada permite trabajar precisamente sobre esas necesidades, buscando que la persona aprenda a utilizar sus capacidades visuales y las ayudas disponibles de la forma más eficaz posible.
Septiembre puede ser un buen momento para volver a mirar hacia la autonomía
Retomar la rutina también puede convertirse en una oportunidad para revisar aquellas actividades que resultan difíciles y descubrir si existen nuevas formas de realizarlas.
La evolución de las ayudas para baja visión, junto con tecnologías como la realidad aumentada y la inteligencia artificial, abre nuevas posibilidades para leer, reconocer, desenvolverse y aprovechar mejor la visión funcional.
Porque adaptarse a la vuelta a la rutina no debería significar renunciar a actividades. En muchos casos, significa encontrar la herramienta adecuada para volver a hacerlas de otra manera.
